À bout de soufflé (comentario)
Esta película francesa fue
dirigida por Jean-Luc Godard en 1960. Es un
largometraje de montaje y fotografía, realizado en blanco y negro. Cuenta la
historia de un delincuente, Michel, que roba un coche en la ciudad de Marsella
y viaja a París para cobrar un dinero que le adeudan. En la ciudad de Francia
vuelve a ver a su amiga, Patricia, que es una joven periodista estadounidense.
En su camino a París,
Michel, mata a un agente de policía y el resto de la película huye de la
policía. Pasa su tiempo con Patricia intentando convencerla de que se ha
enamorado de ella y que quiere volver a acostarse con ella. Sin embargo,
Patricia duda del amor que siente por Michel y durante su compañía mantienen
diálogos reflexivos al respecto.
Pasado algún tiempo,
Patricia descubre que siguen a Michel cuando un agente la interroga sobre el
paradero de su enamorado, ella decide, en un principio, ayudarlo a escapar,
incluso participa en algunos actos ilícitos; no obstante, duda que el cariño
que le promete Michel sea verdadero y cambia de opinión, lo denuncia ante la
policía, les da su paradero.
Durante su estancia en
París, Michel, recibe ayuda de sus amigos. Cuando se entera que ha sido
denunciado y que la policía está por agarrarlo, su amigo le sugiere que se vaya
y que deje a Patricia. Cansado, el protagonista, decide no huir. Al tratar de
darle ventajas, el amigo de Michel, le arroja una pistola para que pueda combatir
ante la policía, pero no le sirve de nada porque es abatido y muere.
El montaje de la película
resulta muy original, es un formato nuevo, diferente de lo que habíamos visto
en las otras historias. La fotografía de este filme resalta la belleza de la
ciudad y a los actores, presenta el estereotipo de los personajes, es
envolvente. Tanto el tiempo como el desarrollo de este largometraje son notoriamente
fluidos. Es una película finalmente romántica pero con buen gusto.
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